Adiós Casa Xelajú

Sin duda hoy es un día muy triste para mí. Voy a echarlos de menos y voy a llorar mucho. Será la culpa de todas ustedes. Pero ha sido un corto tiempo muy sagrado. En realidad he ganada muchos amigos nuevos, conocimientos sobre español, experiencias culturales, especialmente bailando salsa, y yo he tenido cuatro profesores inspiradores.

Para terminar mi discurso yo les regalaré un secreto. Es muy simple. No se ve bien más que con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos.

Muchos gracias. Hasta pronto.